Si has llegado hasta aquí es porque necesitas un copywriter o un storyteller 

¿En qué se distinguen? En muy poco, y eso ahora no importa. Son solo las dos formas adaptadas a SEO y al mercado para hablar de alguien que hace escritura persuasiva.

O sea, un escritor.

No un novelista, un ensayista o un poeta, no. Un simple escritor. Uno que escribe para que vendas o consigas. El soldado aquel que escribía las cartas a las mujeres de sus camaradas soldados por seis cigarros.

Ese soldado no lo sabía, pero era un storyteller o un copywriter.

Y tú estás aquí porque eres el otro soldado. 

Dicho de otro modo:

Estás aquí por una razón:

NO SABES ESCRIBIR

Sabes teclear, pero no escribir.

Espero no haberte ofendido. ¿Te ofenderías si te digo que no sabes tocar el piano o la viola? 

¿Que no sabes poner un implante dental?

No ¿verdad? Cómo vas a saber si no has practicado nunca. 

Escribir es igual, pero con eso hay mucho lío. Con la gente que cree que por juntar palabras, ya sabe escribir.

Con la gente que se pregunta qué pasa con su negocio cuando se tiene que preguntar qué pasa con su comunicación: 

Qué pasa con sus copys y con la historia que cuentan. 

Con los bostezos que provocan.

Con esa imagen aburrida y pelotera que proyectan.

Hay que parar esto. ¿No crees?

Decía: No sabes escribir y es perfectamente normal. 

Repito: Cómo vas a saber si no has practicado. 

Muy poca gente sabe escribir y suele coincidir con que es la gente que se pasa el día escribiendo. 

Si tu día a día no es así, o eres un genio o no sabes escribir. 

Si hasta aquí estamos de acuerdo, recapitulamos: 

Tú estás aquí porque necesitas un storyteller o un copywriter, es decir, alguien que te escriba algo. Una carta o página de ventas, una serie de emails, un discurso, un guión, una historia… o sea, un texto persuasivo. 

Y, por tanto, que ese texto provoque una reacción en alguien: tus potenciales clientes, tus empleados, tus superiores, tus espectadores, tus oyentes, tus inversores… 

Hay un punto A y quieres llegar a un punto B.

Yo hago eso todo el día y también tiene muchos nombres: Escritura persuasiva, copy persuasivo, narrativa de marca… tienes todas las etiquetas que quieras, pero lo único que hago es escribir.

Lo diré una última vez para que me oiga Google: necesitas un copywriter o un storyteller. 

(Perdona, temas de SEO).

Pero no pretendo venderte nada. No todavía. No nos conocemos. 

Ni ayudarte a vender nada. No todavía. No nos conocemos.

Esta página reducida a su mínima expresión es solo un medio para que eso cambie. 

Si tú quieres, podemos empezar ahora mismo👇

Este es el juego:

Suscríbete ahí arriba y pasarán algunas cosas. La primera:

Recibirás una serie de 15 correos.

No te asustes. 

Uno cada día. Entre las 10 y las 11 de la noche, para que los leas en la cama o cuando te despiertes al día siguiente. Será un honor para mí acompañarte en tu momento de alivio matutino.

Y no hace falta que los leas todos, son autoconclusivos.

Vale, pero ¿por qué 15? Porque quiero que te quede bien claro que no soy un patán vendemotos, y para eso necesito 15 emails.

15 correos que son, en sí mismos, un manual muy potente de eso que hablábamos ahí arriba: copywriting y storytelling.

¿Un manual? ¿Te vas a poner a enseñarme cosas?

No. Te las voy a mostrar. Y al final, si has leído con atención, tendrás materia suficiente para replantear los fundamentos de tu comunicación y visualizar una nueva dirección más eficaz y más auténtica.

¿Eso qué quiere decir? 

Bueno, el juego es ese: que lo veas por ti mismo.

Ponte a leer y a ver qué pasa. Si te aburres, te das de baja en la suscripción y a TPC. Si eso pasa, no merezco una segunda oportunidad.

Por qué.

Porque vendo escritura persuasiva: te tengo que demostrar que todo lo que escribo se lee y escucha hasta el final.

Qué sé cómo se hace y puedo hacerlo. 

Vendo lo contrario a la indiferencia, que es con máxima seguridad, lo que estás provocando con tus textos actuales y lo que está provocando tu competencia con sus textos actuales.

(Es normal: el 99% de los textos provocan indiferencia).

Vendo, en resumen, lo siguiente: lo que escriba para ti atrapará la atención de tu audiencia hasta el final en la era del TDAH colectivo.

Y eso es distinguirte, atraer foco, memoria, boca a boca: Ventas.

Algunos emails serán cortos y otros más largos, pero te indicaré cuánto vas a tardar en leerlos. Te contaré historias como estas:

-De cuando, jugando a ser vagabundo pop en Australia y vendiendo cuadros falsos a puerta fría, entendí algo clave sobre lo que necesitas que haga por ti.

-De cuando cinco cameruneses me descubrieron la regla número uno del storytelling. (y no, esa regla no es «emocionar a tu audiencia», es algo un poco más técnico).

-De cuando me gasté 5000 euros en una web que arruinó mi negocio y aun así me salió rentable.

Son historias para que entiendas por qué hago lo que hago, cómo lo hago y qué hay ahí para ti.

Y son historias donde también te cuento algunas cosas que me cabrean, que me hacen gracia o me desesperan.

Si resulta que coincide con las cosas que a ti cabrean, te hacen gracia o te desesperan, trabajar juntos no solo será más fácil sino que será una fiesta.

En todas ellas habrá un mantra oculto, una idea simple: que unos buenos textos, con su buen ángulo, su estrategia, su pensada y repensada, pueden mejorar notablemente tus ventas o hacer que consigas lo que te has propuesto.

*(Espero que aprecies mi prudencia con el hecho de que haya escrito “mejorar notablemente tus ventas” en lugar de “triplicar tu facturación”. Intentaremos triplicar tu facturación porque hay que soñar alto, claro que sí, pero no vamos a basar nuestra amistad en fantasmadas ni en trucos de persuasión baratos).

Lo que sí te puedo prometer es que si tus textos los has escrito tú -que ya hemos quedado en que no sabes escribir porque no has practicado- estás perdiendo mucha más pasta de la que me vas a pagar, y hay que hacer algo con eso ya. 

Deja que te dé algunas pistas para evitar eso👇

Y una vez que hayas recibido las historias, te unirás al hilo de correos recurrentes en los que seguiré intentando mostrarte de qué va esto de la escritura persuasiva y por qué es fundamental para tu éxito.

Igual que con los 15 previos, mi objetivo será que los leas hasta el final, que los disfrutes y que, de paso, aprendas. Y luego te venderé mis servicios.

Creo que es un trato justo.

Si pasas de rollos porque ya me conoces, porque te fías o porque tienes prisa y quieres que trabajemos juntos, podemos saltarnos los preliminares.

Pero antes, por favor, lee atentamente el contacto y tabla de precios:

Contacto:

Escríbeme un email a info@pablolaporte.com y explícame lo mejor y más breve que sepas cómo te puedo ayudar.

Si te es más fácil, mándame un audio al 686436592.

IMPORTANTE: Te lo pongo así de fácil porque me reservo el derecho a no contestar en ninguno de los dos canales si:

  • Percibo que la propuesta no es seria. Charla gratis en tu evento por streaming, por ejemplo. 
  • Lo que me pides tiene una facturación inferior a cuatro cifras pero se tarda más de un día en hacer (abajo te explico, en tabla de precios). 

Si tu caso es este último, te recomiendo que busques un copy junior o que trastees con Chat GPT, que no va a hacer que vendas más pero te va a apañar unos textos correctos sintáctica y gramaticalmente.

Si no te contesto, por favor, no te lo tomes por lo personal. Más abajo te explico sobre esto.

Tabla de precios:

  • Mi facturación mínima es 700€.
  • Cosas de más de 700€ y menos de 1000€, hago muy pocas. Solo las que pueda hacer en 24 horas y dependiendo mucho de si congenio con la misión del cliente. Un taller online o una consultoría en directo contigo, por ejemplo. 
  • No escribo nada por menos de 1500€ (si no crees que lo que escribamos te vaya a reportar, por lo menos, el doble, estamos empezando mal).
  • Cobro la mitad por adelantado y un 25% por la reserva (que se descuenta de la primera mitad por adelantado, si es el caso).
  • El trabajo empieza con la recepción de la transferencia y termina cuando esté terminado. Tú ya me entiendes.

Y ahora aclaro dos cosas importantes sobre el contacto y la tabla de precios:

Sobre el contacto: 

Lo de no contestar no te lo digo para hacerme el guay. Cualquiera con una presencia mínimamente cuidada en internet recibe muchos emails (y más si haces email marketing, como es el caso) con movidas raras tipo invitaciones a café o eventos, intentos de consulta gratuita, opiniones no solicitadas, críticas destructivas y trapicheos varios. 

Lo sé porque lo viví en épocas pasadas y me sucedió que un autoimpuesto deber ético/profesional de tener que contestar a todo el mundo —ser educado, generar una réplica serena, buscarles planes B etc.— contribuyó a un cierto burn out que me ha tenido fuera de la cancha del freelancismo casi cuatro años (del cual te hablaré con gran sinceridad en el mail 6/15). 

Este tipo de cosas, como no felicitar cumpleaños en grupos de WhatsApp, son pequeños gestos liberadores. Te animo a que conquistes los tuyos.

Sobre la tabla de precios:

Qué por qué tendría que darte explicaciones sobre si pongo o no una tabla de precios ¿verdad? Por dos razones:

  1. A modo de alegato: hay que normalizar y agilizar el hablar de lo que cuestan las cosas en nuestro sector. Hay un miedo muy ñoño a ser claros con esto.
  2. Para recalcar que va en serio. Mi trabajo es incompatible con el ruido y quiero evitar transacciones inútiles. Por favor: escríbeme solo si aceptas la tabla.

Y lo marco y remarco por algo tan simple como que no quiero que ni tú ni yo perdamos nuestro valioso tiempo.

Por tanto, estos dos disclaimers —el del contacto y la tabla de precios—, que entiendo que puedan sonarte raros o arrogantes, no solo me dan paz a borbotones sino que me acercan a los clientes, al negocio y al día a día que quiero tener.

Porque soy un tipo que, por encima de todo, muy por encima del dinero, ama el tiempo y el silencio. 

Dos elementos fundamentales, por otro lado, para poder pensar paso a paso, con calma y buena letra, qué diablos escribir para triplicar tu facturación. Ja!

Espero que lo entiendas.

No es soberbia, es atención al cliente.

Y sin nada más que añadir por aquí y por ahora. 

Te deseo un feliz día. 

Pablo.

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