Pablo Laporte Copywriter

Si has llegado hasta aquí es porque necesitas un copywriter o un storyteller 

¿En qué se distinguen? En muy poco, y eso ahora no importa. Son solo las dos formas algo denterosas pero adaptadas a SEO que tiene el mercado de llamar a cualquiera que sepa un poco de qué va esto de la escritura persuasiva.

O sea, a un escritor.

No a un novelista, un ensayista o un poeta, no. Un escritor. Un escribiente, un plumilla. Al soldado aquel que escribía las cartas a las mujeres de sus camaradas soldados por cinco cigarros.

Ese soldado no lo sabía, pero era un storyteller o un copywriter.

Y tú estás aquí porque eres el otro soldado, el analfabeto. 

Dicho de otro modo:

Estás aquí por una razón:

NO SABES ESCRIBIR ✍️

Sabes teclear, pero no escribir.

Espero no haberte ofendido. ¿Te ofenderías si te digo que no sabes tocar el piano, la viola o el coconut kalimba? 

¿Que no sabes poner un implante dental?

No ¿verdad? Cómo vas a saber si no has practicado nunca. 

Escribir es igual, pero con eso hay mucho lío. Con la gente que cree que por teclear, ya sabe escribir. Con la gente que se pregunta qué pasa con su negocio cuando se tiene que estar preguntando qué pasa con su comunicación: 

Qué pasa con sus copys y con la historia que cuenta. 

Con el sonido terrible y chirrioso que emiten. Con esa imagen confusa, aburrida, pelotera -y posiblemente falsa- que están proyectando.

Decía: No sabes escribir y es perfectamente normal. 

Repito: cómo vas a saber si no has practicado. 

Muy poca, pero que muy poca gente sabe escribir y suele coincidir con que es la gente que se pasa el día escribiendo. Escribiendo, leyendo, editando, auditando, corrigiendo y escribiendo otra vez. 

Si tú día a día no es así, o eres un genio o no sabes escribir. 

Si hasta aquí estamos de acuerdo, recapitulamos: 

Tú estás aquí porque necesitas un storyteller o un copywriter, es decir, alguien que te escriba algo. Una carta o página de ventas, una serie de emails, un discurso, un guión, una historia… o sea, un texto persuasivo. 

Y que ese texto provoque una reacción en alguien: tus potenciales clientes, tus empleados, tus superiores, tus espectadores, tus oyentes, tus inversores… 

Hay un punto A y quieres moverlos a un punto B.

Yo hago eso todo el día y también tiene muchos nombres: Escritura persuasiva, copy persuasivo, narrativa de marca… tienes todas las etiquetas que quieras, pero lo único que hago es escribir.

Lo diré una última vez para que me oiga Google: necesitas un Copywriter o un Storyteller. 

¿Ha quedado claro? Bien.

Pero no pretendo venderte nada. No todavía. No nos conocemos. 

Ni ayudarte a vender nada. No todavía. No nos conocemos.

Esta página reducida a su mínima expresión es solo un medio para que eso cambie. 

Si tú quieres, podemos empezar ahora mismo👇

Este es el juego:

Si te suscribes, pasarán algunas cosas. La primera:

Recibirás una serie de 19 correos.

No te asustes. 

Uno cada día. 

Pero ¿por qué 19? Porque quiero que te quede bien claro que no soy un patán vendemotos, y para eso necesito 19 emails.

19 correos, uno cada día, que son, en sí mismos, un manual muy potente de eso que hablábamos ahí arriba: copywriting y storytelling.

¿Un manual? ¿Te vas a poner a enseñarme cosas?

No. Te las voy a mostrar. 

¿Eso qué quiere decir? 

Bueno, el juego es ese: que lo veas por ti mismo. Es decir, ponte a leer y a ver qué pasa. 

A ver qué sientes. A ver si te interesa, si te ríes, si te llevo a sitios, si te acuerdas al día siguiente, si te convenzo de que no soy un patán vendemotos. Tú ponte ahí, a ver qué pasa.

Si te aburres, te das de baja en la suscripción y a TPC. Si eso pasa, no merezco una segunda oportunidad.

Por qué.

Porque vendo escritura persuasiva: por tanto, te tengo que demostrar que todo lo que escribo se lee y escucha hasta el final. Qué sé cómo se hace y sé hacerlo. 

Vendo lo contrario a la indiferencia, que es con máxima seguridad, lo que estás provocando con tus textos actuales y lo que está provocando tu competencia con sus textos actuales. (Es normal: el 99% de los textos provocan indiferencia).

Vendo, en resumen, lo siguiente: lo que escriba para ti atrapará la atención de tu audiencia hasta el final en la era del TDAH colectivo. Y eso es distinguirte, atraer foco, memoria, boca a boca: VENTAS.

Algunos de los emails serán cortos y otros algo más largos, pero te pondré cuánto vas a tardar en leerlos, para que no te lleves sorpresas. Te contaré historias como estas:

-De cuando, jugando a ser vagabundo pop en Australia y vendiendo cuadros falsos a puerta fría entendí algo clave sobre lo que necesitas que haga por ti.

-De cuando cinco cameruneses me descubrieron la regla número uno del storytelling. (y no, esa regla no es “emocionar a tu audiencia”, es algo un poquito más técnico e interesante).

-De cuando me gasté 5000 euros en una web que arruinó mi negocio y aun así me salió rentable.

Son historias para que entiendas por qué hago lo que hago, cómo lo hago y cómo tú puedes beneficiarte de ello. Y son historias donde te cuento algunas cosas que me cabrean.

En todas ellas habrá un mantra oculto, una idea simple: que unos buenos textos, con su buen ángulo, su estrategia, su pensada y repensada, pueden mejorar notablemente tus ventas o hacer que consigas lo que te has propuesto.

*(Espero que aprecies mi prudencia con el hecho de que haya escrito “mejorar notablemente tus ventas” en lugar de “triplicar tu facturación”. Intentaremos triplicar tu facturación, claro que sí, -e incluso aquí, esto cógelo con pinzas-, pero no vamos a basar nuestra amistad en fantasmadas cipotudas).

Lo que sí te puedo prometer y prometo es que si tus textos los has escrito tú -que ya hemos quedado en que no sabes escribir porque no has practicado- estás perdiendo mucha más pasta de la que me vas a pagar, y hay que hacer algo con eso ya. 

Dicho lo cual, aquí va otro banner👇

Y una vez que hayas recibido las historias, te unirás al hilo de correos recurrentes en los que seguiré intentando mostrarte de qué va esto de la escritura persuasiva y qué puede haber ahí para ti. Igual que con los 19 previos, mi objetivo será que los leas hasta el final, donde siempre acabaré intentando venderte algo. Siempre. 

Bien.

Si pasas de rollos porque ya me conoces, porque te fías o porque tienes prisa y quieres que trabajemos juntos, podemos vernos directamente. Pero antes, por favor, lee atentamente el contacto y tabla de precios, en ese orden:

Contacto:

Escríbeme un email a info@pablolaporte.com y explícame lo mejor y más breve que sepas cómo te puedo ayudar.

Si te es más fácil, mándame un audio al 686436592.

IMPORTANTE: Te lo pongo así de fácil porque me reservo el derecho a no contestar en ninguno de los dos canales si percibo que la propuesta no es seria, si lo que me cuentas no te lo crees ni tú o si lo que me pides tiene una facturación inferior a cuatro cifras pero se tarda más de un día en hacer (abajo te explico, en tabla de precios). 

Si no te contesto, por favor, no te lo tomes por lo personal y date por contestado aquí:

Querido X, 

Gracias por escribirme, pero detecto de tu propuesta una de estas variables: 

  • No es una propuesta
  • Me va a generar mucho ruido y poca recompensa
  • Me quieres pagar con “visibilidad” 
  • La facturación por el trabajo que me pides no concuerda con mi tabla de precios (más abajo).

Si tu caso es el último, te recomiendo que busques un copy junior o que trastees con Chat GPT, que no va a hacer que vendas más pero te va a apañar unos textos correctos sintáctica y gramaticalmente. 

Un saludo y suerte.

Pablo.

Tabla de precios:

  • No me levanto del sofá por menos de 700€.
  • Cosas de más de 700€ y menos de 1000€, hago muy poquitas. Solo cosas que pueda hacer en 24 horas y dependiendo mucho de si congenio con la misión del cliente. Un taller online, por ejemplo. 
  • No escribo nada por menos de 1500€ (si no crees que lo que escribamos te vaya a reportar, por lo menos, el doble, estamos empezando mal).
  • Cobro la mitad por adelantado y un 25% por la reserva. El trabajo empieza con la recepción de la transferencia y termina cuando esté terminado.

* Estoy abierto a que desafíes estos precios. Te doy pistas en el mail nº18.

Y ahora aclaro dos cosas importantes sobre el contacto y la tabla de precios:

Sobre el contacto: 

Lo de no contestar no te lo digo para hacerme el guay. Cualquiera con una presencia mínimamente cuidada en internet recibe muchos emails (y más si haces email marketing, como es el caso) con movidas raras tipo invitaciones a café o eventos random, intentos de consulta gratuita, opiniones no solicitadas y trapicheos varios. 

Lo sé porque lo viví en épocas pasadas y me sucedió que un autoimpuesto deber ético/profesional de tener que contestar a todo Perry -ser educado, generar una réplica serena, buscarles planes B etc. etc.- contribuyó a un cierto burn out que me ha tenido fuera de la cancha del freelancismo casi cuatro años (y del que te hablaré en el mail 1, 6 y 17). 

Sobre la tabla de precios:

Y lo de las cuatro cifras tampoco lo digo por dar una imagen de putoamismo. Qué va. (Si hubiera puesto cinco cifras, aún.) Es solo que sé por experiencia que la mayoría de trabajos de menos de cuatro cifras me salen a pagar -en tiempo- y por tanto, prefiero no aceptarlos, mientras pueda. 

Y te lo digo aquí por algo tan simple como que no quiero que ni tú ni yo perdamos nuestro valioso tiempo.

Por tanto, estos dos pequeños disclaimers me dan mucha paz. Soy un tipo que, por encima de todo, muy por encima del dinero, ama el tiempo y el silencio. 

Dos elementos fundamentales, por otro lado, para poder pensar paso a paso, con calma y buena letra, qué diablos escribir para triplicar tu facturación. ¡Ja!

Espero que lo entiendas.

No es soberbia, es atención al cliente.

Y sin nada más que añadir por aquí y por ahora. 

Te deseo un feliz día. 

Pablo.

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